1 de julio de 2013

Listas de palabras

En la barra lateral podéis ver dos listas que quiero ir ampliando y modificando a lo largo del tiempo. La una con palabras o expresiones bajo sospecha. La otra con expresiones que quiero promover, introducir o que creo que son importantes y relevantes para los temas que trato en este blog. Seguramente muchas serán explicadas y desarrolladas en entradas futuras de este blog.

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9 de junio de 2013

Privilegio de poder elegir tus batallas

Elige tus batallas. No todo merece que reacciones.
En los últimos años no hago más que escuchar la misma cantinela: "No se puede luchar contra todas las injusticias", "hay que elegir tus batallas con cuidado", "es preferible centrarse en un tema y luchar por ese", "querer arreglar todo es demasiado duro", "hay que empezar por lo más importante", "hay que empezar por lo que la sociedad está preparada para cambiar"… Es decir, una constante invitación a dejar de luchar en batallas que mi interlocutore considera poco importantes, perdidas, imposibles o innecesarias. Y bajo ello cada vez una acusación que apunta en la misma dirección "si estás tan mal/si te pasan esas cosas/si recibes tantos palos es porque no eliges de forma inteligente". En general, como toda la gente con la que me relaciono es activista en algún tema, esta acusación por supuesto va unida al "yo es que elijo mis batallas". Una declaración de poder destinada sin duda a ponerme en mi sitio: debajo de elles.

Y es cierto, tal vez estoy debajo de elles, pero no necesariamente por el motivo que ven. No necesariamente porque decida luchar contra lo que entienden como causas perdidas. No porque nunca tenga la inteligencia para analizar el "extremismo" de mis posiciones o lo difícil de mis tareas. Sino porque tal y como lo veo la mayor parte del tiempo no tengo el privilegio de elegir las batallas en las que me encuentro.

Poder elegir qué causas son importantes para defender y qué causas pueden ser aparcadas o abandonadas para que otres las luchen, es en efecto un privilegio que a menudo no se tiene cuando su falta hace que seas tú ele que necesita un cambio. Cuando la necesidad de cambio viene desde dentro y desde abajo. Hablar desde una posición feminista cuando se es leíde como mujer lo provoca la necesidad, no el lujo de querer "parecer abierto", como evidentemente es la motivación que lleva a muchos de esos hombres cisgénero que creen que el feminismo es "luchar por los derechos de las mujeres", a afirmar posiciones que abogan por la pérdida (parcial) de su posición en lo alto de la jerarquía. Levantarse contra las agresiones motivadas por el cisexismo es algo que una mujer trans* hace no por decisión propia, sino como consecuencia de vivir en su carne de forma constante la falta de privilegios que eses otres que "no eligen esa batalla" tienen. La carencia del privilegio que supone tener derechos como trabajadore protegidos por la ley es algo que ele trabajadore sexual no puedes aparcar después de no haber recibido el dinero acordado tras realizar su servicio, por mucho que en sus prioridades no esté hacer activismo. Y un largo etcétera.

Escuchar esto de forma tan insistente solo me dice que la gente tiene muchos privilegios de los que no es consciente, muy poca capacidad de análisis de sus propias posiciones en las jerarquías de poder y sobre todo muy poca solidaridad en los temas que (creen que) no les afectan personalmente.


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2 de junio de 2013

Cuestionar amistades y lecturas


Llegan a mis oídos rumores de que alguna gente que dice hacer política inclusiva antiopresora se dedica a cuestionar las amistades y lecturas de otras personas como pase a la zona VIP de les auténtiques activistas inclusives. Con mucho rollito estilo "si te hablas con alguien que es bífobe no puedo creer que seas alguien que combate la bifobia" o "si te codeas con racistas es que tú también lo eres" o incluso "si lees estos libros y esos blogs es que no eres de les nuestres", se establece una norma en la que aparentemente si eres bisexual no puedes tener conocides que expresen ideas no aceptadas por la Real Academia de la Bisexualidad, si eres queer no puedes codearte con energúmenes que busquen jerarquías de poder sin el sello de la Sagrada Familia Queer, si eres marica de izquierdas no puedes haber leído ni a Mishima hablando de sobacos peludos sin perder tu libro rojo…

Y yo me pregunto, ¿qué persona que se define bajo la etiqueta bisexual no tiene amigues que muestran eso que muches en el movimiento bisexual entienden como bifobia? ¿Qué gays abanderados no se han cruzado con algune heterosexista entre sus allegades? ¿Qué persona trans* no se ve rodeada de cisexismo en una gran parte de las conversaciones en las que participa? ¿Qué mujer feminista no ha leído libros llenos de sexismo? ¿Qué…?

Si vamos a cuestionar las lecturas y las amistades, hágamoslo bien. Empecemos por cuestionar las propias. Me parece a mí que las zonas VIP de inclusión se van a quedar vacías. La zona bisexual no creo que cuente con une únique bisexual que no tenga en sus vivencias personales, tanto propias como de su entorno, elementos bífobos. ¡Ay, esa bifobia internalizada! ¿Hay que dejarles a todes fuera? OK. Pues no hay zona VIP exclusiva para bisexuales tope guays. Por mí encantade. Vamos a la siguiente. ¿Queers que de verdad no participen en ningún espacio reforzando jerarquías y que luchen contra todas las normas todo el tiempo en todo lugar? ¡Ja, creo que esa zona VIP también se va a la mierda rapidito por falta de personal! ¿Más zonas? OK, un tour a la zona VIP separatista de feminismo radical. ¿¡Qué!? ¿Que no hay ni una mujer que no haya crecido en un ambiente sexista y que no haya sido contaminada con libros, películas, canciones, etc. de propaganda sexista? Todes afuera, que no hay espacio para gente que ha suspirado al escuchar alguna mamarrachada de amor romántico. ¿Sigo? No, ¿verdad? Ya nos hacemos una idea.

Esto de hacer de inquisición en el nombre de la diversidad para permitir el acceso al grupo es el ejemplo más claro de por qué las políticas identitarias separatistas en realidad no llevan más que a aquello que rechazan. Falta de diversidad. Control. Normatividad.


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29 de mayo de 2013

En la base de mucha bisexualidad está la no monogamia

Otro de los preceptos de gran parte de la política bisexual moderna es insistir en que ser bisexual y no ser monógame no tienen nada que ver. Es decir, que hay bisexuales monógames, y bisexuales no monógames, igualito que hay heterosexuales monógames y no monógames, o personas con cualquier otra identidad. Aparentemente el comportamiento bisexual nada tiene que ver con la no monogamia. Y la identidad bisexual todavía menos. Simplificándolo, monogamia es con cuánta gente te acuestas, bisexualidad es con qué tipo de gente te acuestas. O con cuánta versus qué tipo de gente te levantas, comes, sueñas o lo que sea.

Esta idea que tienen las políticas identitarias de que hay una evolución desde un pasado tenebroso hasta un futuro perfecto es cuanto menos cómica si miramos al propio devenir histórico de las distintas políticas identitarias. Entre les autoidentificades bisexuales que hacían política en los 70, 80 e inicios de los 90 era bastante habitual la idea de que muches bisexuales lo eran precisamente por su necesidad de no ser monógames y de tener parejas de distinto "sexo" de forma más o menos simultánea. Por ejemplo, solo hay que leer los relatos de un libro como "Bi Any Other Name", escrito, editado y pensado por completo por activistas bisexuales de aquel período. Esa idea hoy es tabú. En esta supuesta evolución hacia algo mejor que el activismo de corrección política bisexual se ha autoimpuesto en las últimas década y media, la realidad de una enorme parte de las personas que en su día a día se entienden como bisexuales, pero no como activistas y menos todavía como parte del movimiento bisexual, es no solo estigmatizada sino que tachada de falsa, inexistente, irreal. No puedo ni contar la cantidad de personas que he conocido fuera del ambiente LGBTQ (vamos, esas personas que viven en el mundo cisheterosexual o en otras subculturas) a lo largo de los años que me han mostrado que precisamente su motivo para denominarse bisexuales eran sus ganas de tener sexo con personas con lo que elles entendían como cuerpos diferentes al mismo tiempo, en la misma temporada o de forma alterna. O lo que vivían como su pasión romántica por lo que entendían como cualidades diferentes en géneros/sexos diferentes. Vamos, personas que no solo no dicen ser ni homosexuales ni heterosexuales, sino que se afirman bisexuales PORQUE entienden precisamente necesitar/desear/sentir amor y/o sexo de varios tipos, con varios tipos de cuerpos que leen como diferentes y a menudo de forma simultánea o muy cercana en el tiempo.

Muches activistas bisexuales del movimiento moderno se quejan constantemente de lo difícil que es atraer a otres activistas que abiertamente se declaren bisexuales y hagan política bisexual. De lo difícil que es sacar a la gente del armario monosexual. Sin duda hay muchos factores que influyen en esto, desde la bifobia internalizada hasta el desconocimiento de un movimiento activista bisexual separado. Pero para mí hay otro factor que me parece que no se menciona: el propio movimiento activista bisexual aliena a una (me atrevería a decir sin tener más base que mi propia experiencia y mis lecturas que gran) parte de las personas que se identifican bajo esa etiqueta al rechazar sus estilos de vida, los motivos de su identificación con la etiqueta, los sentimientos que asocian con esa bisexualidad que mencionan al autodefinirse, los deseos que esconden comportamientos que entienden como bisexuales por miedo a ser ridiculizades y un largo etcétera.

Con tanto eslogan estilo "bisexual no confuse", "bisexual monógame", "bisexual no promiscue"… ¿quién se extraña de que todas esas parejas que me escriben en las páginas de contactos y que desean echar polvos con personas de varios géneros/sexos no quieran hacer activismo que no les representa? ¿Quién se sorprende de que la persona que se entiende como mujer con un novio y se enamora de su amiga y siente confusión con ello pero que no obstante acaba teniéndola como amante secreta no tenga ganas de hacer activismo anticonfusión promonogamia? ¿Quién se espera que el típico macho con una familia heterosexual en casa, que busca culos peludos y pollas que le taladren en los parques no crea que los intereses de la comunidad bisexual no son los suyos cuando se cruza con un folleto sobre "identidades bisexuales"? Por no extrañarme, no lo hace ni que no quieran usar esa etiqueta bisexual públicamente si es asociada a todo ese dogmatismo identitario que no creen que forme parte de sus vidas.

Pero entonces la pregunta es: ¿por qué niega la política de la mayoría de les activistas bisexuales la existencia de este factor que para tantas personas con autoidentidad bisexual es completamente definitorio de esa etiqueta y de su elección de la misma en lugar de otras etiquetas?

Voy a volver a algo que creo que ya he dicho en otros sitios en mi blog y que creo que voy a repetir muchas veces. El motivo que yo veo es esencialmente uno: la política identitaria LGBT, aunque en este caso sea solo la de la B, es una política de tolerancia, de normalidad, de "acéptame porque soy normal, igualite a ti", de valores conservadores de clase media, de miedo a la sexualidad y actitud sexo-negativa. Y sobre todo, de crear normatividades. En este caso, binormatividad que dice cómo les verdaderes bisexuales se tienen que comportar, entender, definir, expresar, identificar y demás para ser parte del grupo.


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26 de mayo de 2013

Ele tíe Tom transexual

Esta semana ha tenido lugar un "encuentro de diálogo" en el parlamento danés para hablar sobre temas trans*. Mentira gorda. En realidad, ni diálogo ni trans*.

¿Diálogo? La reunión está organizada por las dos organizaciones con intereses en la T que hay en Dinamarca: FATID y LGBT DK. Han invitado a un panel que no solo no está abierto al diálogo sino que lo combate y niega su responsabilidad en la falta de diálogo. Está compuesto por políticos del centro y la izquierda (es decir, los que están en el poder o apoyan al gobierno en este momento), especialistas en derecho, la dirección de la administración de sanidad danesa y la dirección de la clínica médica pública que tiene el monopolio en el tratamiento de las personas transexuales, o con disforia de género, como el sistema sanitario lo entiende. Es decir, un panel con todas las personas con poder sobre las vidas de las personas trans* en Dinamarca. Les que otorgan los tratamientos y deciden los diagnósticos. Les que crean las leyes. Les que las llevan a la práctica. En el público un montón de personas trans*, muches miembres de una de las dos organizaciones, pero muches por libre, como yo. En un clima como este, en el que las personas en el panel tienen el poder sobre las personas con las preguntas, sugerencias y comentarios, no es posible un diálogo. Como quedó por supuesto demostrado claramente a lo largo de la reunión unas mil veces. En su posición de expertes, en cada una de las ocasiones decidieron qué aspectos eran importantes, o no negociables. Siempre desde sus premisas y su poder. Así, por ejemplo, cuando no quieren dejar de utilizar la palabra "mujer" para hablar de hombres trans* y explican que es su decisión, no solo no hay diálogo sino que además no hay posibilidad de crearlo. Elles afirman que saben mejor que nosotres, que mucha gente que llega a la clínica en realidad está confundida y que por ello no hay que reforzar sus ideas que son equivocadas. Por eso han que seguir firmes en sus posiciones conservadoras. Creen que su política es un éxito y sus puntos de vista son inalterables.

¿Trans*? Las dos organizaciones, FATID y LGBT DK, tienen una política trans que refuerza el binarismo. La de FATID es la posición más grave. Una organización solo de transexuales, que en la práctica solo tiene mujeres transexuales, que insiste en que haya un control psiquiátrico para el acceso a las hormonas y la cirugía, y para lo que llaman "cambio de sexo legal". La posición de LGBT DK tampoco mejora mucho las cosas. Una asociación en la que les trans tienen que luchar para tener la más mínima influencia dentro de la enorme masa homosexual que establece una agenda homonormativa y para nada interesada en política trans. Con una política trans que aunque no solo se dirige a las personas transexuales, en la práctica sigue creyendo en el binarismo y dividiendo a las personas en "trans verdaderes" y les demás trans. Por supuesto, todo sin asterisco. Y en consecuencia insistiendo en hacer una política centrada en los objetivos de eses verdaderes trans que quieren hacer una transición "completa". Pero lo que es más peligroso: solo esas dos organizaciones son las organizadoras de la reunión, y por tanto, las que para les polítiques, juristas, funcionaries y personal médico presentes, representan los puntos de vista de todas las personas trans*. Con lo que, en consecuencia, solo esas dos organizaciones son invitadas a las reuniones oficiales en las que se trata con les poseedores del poder para controlar la vida de las personas trans*. Y con ello no hay representación de puntos de vista que no sean binarios, que no sean patologizantes, que no sean transexuales y, ni siquiera, que no sean de mujeres transexuales. Por supuesto, menos todavía que no sean daneses de la etnia mayoritaria y con ciudadanía. Y claro, cómo iba a ser de otra forma, con valores de clase media, conservadora, capitalista, educada y blanca, que es a la que representan. Por si esto fuera poco, las dos organizaciones se odian entre sí. Y les personas que no pertenecemos a las organizaciones tampoco somos populares en ninguna de las dos. Con lo que no hay cabida a discusiones sobre la política a presentar y los objetivos a conseguir.

Pero lo que es más trágico de todo el circo de supuesto diálogo con las "minorías sexuales" (así es como nos llaman eses expertes) es el tono de total sumisión por parte de las personas trans* que organizan la reunión, y por parte de la mayoría de las personas trans* que asisten a ella. Por primera vez en la historia de este país tenemos como participantes allí presentes a la clínica y a Sanidad, las dos entidades que nos tratan como basura, y ¿qué sucede? Que las personas trans* en el poder inician la reunión pidiendo que no se hable de lo negativo, solo de lo positivo. Y que se busque un diálogo sin prejuicios con aquelles que todes sabemos que tienen el poder para arruinar nuestras vidas y que no están abiertes a ningún diálogo.

Completa sumisión a la hora de organizar la agenda. Creando un espacio desde el que las ideas patologizantes de la administración y la psiquiatría obtienen prioridad para explayarse en explicarnos sus ideas tránsfobas y lo importante que son sus métodos de control. Creando un espacio en el que las personas trans* que participan en el panel no se mueven en direcciones peligrosas que puedan enojar a les expertes allí presentes. Creando un espacio en el que el debate con el público apenas tiene asignado tiempo y en el que los comentarios negativos son acallados desde la moderación, hecha por personas trans*. Creando un espacio en el que se aplaude después de media hora de discurso transfóbico y en el que el único grito de protesta es silenciado por la mayoría y, todavía peor, aplaudido al ser criticado desde el panel y por las personas cis.

Política de tolerancia dele tíe Tom. Esclaves que se creen mejor que les demás esclaves solo porque se codean con les expertes, aunque solo lo hacen para limpiar su mierda y escuchar sus agresiones. Esclaves que silencian y humillan a otres esclaves que intentan revolverse contra la sumisión no consensuada. Esclaves que creen que con el "pasito a pasito" un día serán libres y que no ven que su libertad no va a llegar nunca con esa estrategia, y que están entorpeciendo otras estrategias que probablemente les llevarían más lejos también a elles. Esclaves que incluso se permiten avergonzar a les que se rebelan después de la reunión a través de medios como Facebook. Esclaves que, para rematarlo, son apoyades por otres esclaves que cantan a los cuatro vientos las victorias de semejante reunión llena de violencia trásfoba. Esclavas mujeres que aplauden a la tirana directora de la clínica que tiene el poder de decidir llamarlas hombres y negarles el tratamiento. Esclavos hombres que aplauden al tirano director de Sanidad que insiste en la necesidad de un diagnóstico para que "esas mujeres que quieren quitarse los pechos lo puedan hacer".

Y veamos, ¿en realidad qué han conseguido? Que el sistema reafirme que el control es absolutamente necesario. Que el diagnóstico patológico todavía es más necesario. Que el sistema binario de sexos y géneros es inamovible. Y que ser transexual de verdad requiere ser obligade a ir "todo el camino". Bravo por el diálogo para todes les trans*.

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2 de mayo de 2013

Relaciones íntimas difíciles como sistema de opresión

Para amar hay que trabajar duramente...
o más bien eso nos enseñan a creer
Una de las formas en las que se manifiesta el sexismo, el heterosexismo y el cisexismo es la manera en la vemos las relaciones interpersonales, especialmente las relaciones íntimas, sobre todo las personas que somos socializadas como mujeres (lo seamos o no). Cuando ahora compruebo en mi día a día lo fácil, enriquecedor, empoderador y poco problemático y falto de melodrama que puede ser, tener y mantener una relación cercana con alguien, no dejo de asombrarme de la cantidad de mierda que he aguantado en mi vida hasta hace poco. Y lo que es más grave, sin ser consciente de ello. O desde luego no en toda su magnitud. Relaciones con violencia física, y no solo proveniente de hombres cisgénero ni de personas heterosexuales. Relaciones con violencia verbal, psíquica, social y simbólica. Relaciones en las que la carga de flagelación que me he dejado imponer solo es comparable a mi ceguera al creer que esa flagelación era el precio necesario a pagar para poder tener relaciones cercanas. Adoctrinamiento, escasamente cuestionado por mi parte, sobre el carácter de las relaciones íntimas, amorosas, sexuales. Estupidez innegable al dejarme convencer sin saberlo por el incesable desfile sexista de romanticismo trágico que vemos constantemente a nuestro alrededor, desde en las películas hasta en lo que nos cuentan nuestres amigues, y que siempre presenta las relaciones cercanas como complicadas, problemáticas, difíciles, dramáticas, dolorosas en mil y un modos diferentes. Y mira, resulta que es todo una artimaña destinada a someter a les que no somos hombres cishetero, controlando nuestros cuerpos, nuestros deseos, nuestras sexualidades, nuestros sentimientos, nuestros sueños, nuestros pensamientos, nuestras vidas. El ideal de amor de nuestras sociedades está podrido. Por tanto, el ideal de qué y cómo son las relaciones íntimas todavía está más putrefacto. Y si los ideales apestan, ni qué decir de su puesta en práctica. Hay que luchar contra el amor romántico tal como es vendido hoy. Hay que acabar con las relaciones interpersonales basadas en oprimir a algune de sus integrantes. Hay que dejar de tener novies, parejas, esposes, maridos, cónyuges, amantes, prometides, exs y demás etiquetas asociadas a estructuras que reproducen sistemas jerárquicos destinados a controlarnos en lugar de a liberar sexualidades, sentimientos y vivencias.


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24 de abril de 2013

¿Qué cantidad de dinero es una bagatela?


60 coronas danesas, unos 8 euros. En una sociedad como la danesa en la que la mayoría tiene acceso fácil al dinero, es una cantidad insignificante. Es lo mismo que cuesta tomarse dos cervezas en un bar o comer un menú en un fast food. Pero, aunque no sea visible para quien desea estar ciegue, no todes pueden pagarse esas dos cervezas o esa hamburguesa con patatas. No todes pueden reunir el dinero el mes siguiente con la nueva nómina. No todes tienen trabajo o acceso a servicios sociales que les ayuden económicamente. No todes tienen una cuenta en el banco o dinero contante en el bolsillo. Elegir estar ciegue ante la importancia real de esas 60 coronas entendidas como nimias es problemático en cualquier situación, pero elegir estarlo y al mismo tiempo decir que se hace desde una posición queer es ridículo, trágico, insultante y una muestra más de aquello que mencionaba en esta entrada anterior sobre los dos niveles de queers.

Veo un anuncio de un grupo de terapia que especifica ser gratuito y que además explica el motivo: muchas personas queers no tienen los medios económicos para poder pagar por terapia y al mismo tiempo esa terapia es, según la explicación, algo muy necesario en la dura vida de una gran cantidad de queers. Viendo una oportunidad para acceder a algo que no me puedo permitir y leyendo el resto de la descripción (grupo inclusivo, para mujeres cis y personas trans* de cualquier orientación sexual, con una perspectiva queer), decido que le puedo dar una oportunidad y me apunto.

Comienza el grupo y de repente, una vez allí, ya no es gratuito, hay que pagar 20 coronas (como 3 euros) para el café y snacks, además de una donación voluntaria para el préstamo del local en el que la sesión tiene lugar. Me irrito pero no digo nada, pongo el dinero a regañadientes porque casi no lo tengo, y tomo un té que no deseo porque hace tanto frío en ese local sin calefacción en pleno invierno, que no encuentro otra forma de entrar en calor. Después no disfruto de la reunión en absoluto, ya que la cafeína me sienta mal y estoy preocupade por ese gasto innecesario que no me puedo permitir.

Segunda reunión y nueva tarifa: las 20 coronas ya no son suficientes para la compra de cafés, tés, panes y queso, por lo que ahora hay que poner 40 coronas. Por supuesto, además la donación para el local sigue en pie. A duras penas reúno el dinero necesario y pago por mi visita, que se suponía que iba a ser gratuita, y con ello pago por los cafés, leches, tés, panes y quesos que no puedo consumir, ya que como vegane no cafeínovora, no hay nada para mí.

Tercera reunión, nuevo local y, sorpresa sorpresa, nueva tarifa. Ahora tampoco es suficiente con las 40 coronas. Como hay menos participantes, hay que pagar 50 coronas además de una donación para comprar flores de regalo a les dueñes del nuevo local. Con ello, esta visita cuesta más dinero del que tengo, así que pongo 40 coronas y me voy frustrade pensando que antes de la próxima sesión tengo que decir algo.

La tarde anterior a la cuarta reunión llega un nuevo email diciendo que esta vez hay que pagar 40 coronas por los snacks más 20 coronas por las flores, por persona por sesión. Escribo un sms a las dos organizadoras del grupo explicando que no tengo 60 coronas y que por lo tanto, yo llevo mi propia comida y bebida, además de no querer contribuir a comprar flores por un local que yo no he elegido para que ellas puedan mantener el buen contacto con les propietaries. Además explico que me parece inapropiado que en una terapia gratuita se cobre y se cree un ambiente en el que no es posible oponerse porque, en el modo en el que es formulado, 60 coronas para la mayoría es una cantidad insignificante.

Pasan las horas sin respuesta y me acuesto. Por la mañana veo que tengo un email diciendo "gracias por tu email y hablamos en la reunión". Ya me huelo lo peor.

Llego a la reunión y lo primero que sucede es eso mismo que ya había escrito en el sms: se banaliza el hecho de que participar cuesta SOLO 60 coronas y se da por hecho que todo el mundo es capaz de pagar esa cantidad. Se explica sin pedirme permiso que yo me he quejado por email diciendo que no podía pagarlo y se le pide a les demás participantes que opinen si es justo o no pagar esas "insignificantes 60 coronas". Y así me toca aguantar una ronda por turnos en la que todes dicen que les parece bien y una cantidad pequeña, incluso cuando otra persona añade no poder pagar este mes y recibe como respuesta que puede pagar por transferencia el mes siguiente "igual que su compañera que tampoco pudo pagar la última vez" y que no está presente, a saber por qué. Curiosamente, ni esos comentarios hacen que comprendan que 60 coronas aparentemente es más que una nimiedad insignificante para algunas personas en el grupo. Llega mi turno y explico que la ronda es ridícula, que de nada sirve preguntar si a la gente le parece bien. Se vuelve a insistir en que son solo 60 coronas y cuando digo que no puedo pagarlo, se me dice que es una pena, pero que entonces no puedo participar. Otres participantes ofrecen pagar por mí y eso a las terapeutas les parece bien, con tal de que el dinero aparezca es igual de dónde proceda ni cómo se haya conseguido. Pero es una cuestión de principios. En un grupo que invita a personas sin medios económicos, no se pueden cambiar las reglas cuando ya tienes a las personas en el local. No se puede ridiculizar una cantidad, por pequeña que sea. No se puede decir desde una supuesta posición de izquierdas y queer que "vivimos en una sociedad capitalista" y que "yo como organizadore no soy responsable de que tú seas capaz de reunir el dinero". No se puede hablar de sí misme con un "yo tampoco soy rique porque no tengo una consulta en Strandvejen" (como si dijera La Moncloa) cuando alguien te dice que no puede pagar dinero en algo que es gratuito. No se puede hacer público el estatus económico de una persona sin obtener su permiso. No se puede apuntar con el dedo diciendo quién no tiene dinero para pagar y quién está creando un problema que ni siquiera existe porque la cantidad es una bagatela. No se puede pedir a les demás que cubran la parte "dele pobre". No se puede decir que "las cosas son así" cuando está en tu mano que no lo sean. No se puede obligar a la persona sin dinero a aparecer en la reunión cuando te ha dicho que no puede pagar y tú no quieres que se quede si no paga. No se puede humillar a alguien por no tener los mismos privilegios que tú.

Así pues, ¿cuál es el límite máximo, cuándo estamos hablando de una cantidad de dinero insignificante, cuándo es una nimiedad, una bagatela? En mi fantasía imaginaría que es si ese concepto fuera necesario, que ni siquiera lo creo, tendría que ser determinado por la persona con el menor poder económico en el grupo. Una cantidad nimia sería esa que ele más pobre puede pagar sin que le cueste ningún esfuerzo. Pero la realidad es muy diferente. En la sociedad en general una cantidad nimia es la que la clase media determina. En esta sociedad danesa, tanto la cantidad de gente perteneciente a esa clase media como la cantidad de dinero que es nímia, son más altas. No obstante, lo que a mí me resulta más escandaloso es que incluso en los grupos de izquierda, en los grupos que se creen incluyentes, en los grupos que dicen tener una perspectiva queer y/o crítica con las normas sociales, estas cantidades son las mismas. Porque en realidad esos grupos también están dominados por gente con privilegios de clase media y economías de nivel danés.


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