24 de diciembre de 2013

Navidad opresora

24 y 25 de diciembre. Unos días cualquiera en la sucesión quasi infinita del devenir temporal. Unos días más en un calendario arbitrario (el gregoriano) que no pertenece a todes les habitantes del planeta, aunque el imperalismo cultural occidental está obligándonos más y más a regirnos por sus números indiferentes (2013) basados en acontecimientos más indiferentes todavía, extraídos de una obra pertenenciente al género de la literatura fantástica (La Biblia).
Mes del cambio del calendario
juliano al gregoriano

Pero no. 24 y 25 de diciembre. ¿Cómo van a ser días cualquiera? "Todo el mundo" sabe que es NAVIDAD. Es decir, unas fechas arbitrarias decididas en base a datos recreados por la imaginación de un monje hace unos 1500 años sobre el nacimiento de un ser insignificante (probablemente ni histórico) siguiendo otro calendario (el juliano) en el que hoy es 11 de diciembre. Es decir, que según los cálculos de ese monje hoy ni siquiera sería navidad si no fuera porque otro iluminado en ese sitio llamado Vaticano hizo cambiar aquel calendario hace algo más de 400 años, es decir, después de un milenio. Pero no solo eso, para más sinsentido la fecha de hoy hace referencia a un supuesto nacimiento que, hasta les que estudian ese libro como un documento histórico, creen que no tuvo lugar ni en diciembre ni en el año 1, sino unos 4 ó 6 antes en un día indeterminado de un mes cualquiera, ambos desconocidos.

Navidad. Concepto sin sentido desde cualquier punto de mira.

La navidad es una celebración
de un nacimiento religioso
Una fiesta religiosa reconstruida y reinventada a lo largo de dos milenios por una secta religiosa que ni es global ni lo ha sido nunca. Una celebración cristiana de un hecho que la mayor parte de les habitantes de este planeta no reconocen. Siguiendo un calendario que, aunque cada vez más expandido, no es el oficial ni en Arabia Saudí, ni en Etiopia, ni en Nepal, ni en Afganistán, ni en Irán, y que solo se usa parcialmente en sitios como Japón, India, Bangladesh, Israel, Sri Lanka, Burma/Myammar, Camboya, Tailandia, Corea del Norte y Taiwán. Vamos, por una enorme parte de la población mundial.

Si a esto añadimos la lista de creyentes de otras religiones y la lista de atees, por no incluir a les no practicantes cristianes, me parece a mí más bien que eso de que "todo el mundo" sabe y celebra que hoy es navidad no es más que otro cuento del imperialismo cristiano-occidental. Una cruzada más en versión moderna.

Pero olvidémonos pues del original (y todavía muy presente) significado religioso y de la arbitrariedad de la fecha. Centrémonos entonces en lo que esa navidad es: días de la estupidez colectiva sin par.

Días de consumismo y celebración del capitalismo más brutal. Días de devorar carne a gran escala. Matanza global, opresión de las demás especies animales, destrucción medioambiental. Días de comer cadáveres hasta vomitar mientras una enorme proporción de les humanes se van con hambre a dormir en tierras destrozadas por esa producción capitalista que llena las mesas occidentales. Días de comprar basura y generar basura. Días de endeudarse.

A ver si tenemos unas navidades compasivas
Días de promover y mantener esas ideas de la familia, las tradiciones, la nación. Ni todes tenemos ni entendemos lo que es una familia, ni todes queremos mantener las tradiciones, ni todes pasamos estos días del mismo modo. Pero en la imaginación colectiva estamos todites en nuestras familias nucleares, mintiendo a les niñes para que inspiren ese deseo capitalista bañado de fe religiosa y nacionalista, mientras bailamos o decoramos árboles asesinados, cantamos moralina religiosa y nos atiborramos de seres muertos antes de darnos objetos innecesarios empaquetados en productos creados por más seres muertos. Más que un nacimiento, parece que se celebra una matanza colectiva.


¿Por qué será que me felicitan el solsticio
en invierno y no el de verano o los equinocios?
Celebrar la navidad es reproducir opresión. No celebrar la navidad y hacerlo igualmente, es decir, no poder estar sole sin sentirse mal, comer algo especial, comprar objetos asociados a esta fecha, dar o aceptar regalos, intentar crear un ambiente más agradable estos días, caer en sensiblerías asociadas por les demás al espíritu navideño, juntarse con les amigues o la "familia elegida", felicitando el solsticio, etc., no cambia nada. Al contrario. Solo refuerza la opresión, mostrando que hay UNA navidad REAL y todas esas otras formas alternativas, que por el hecho de serlo, ya son definidas como LO OTRO.

Celebrar la navidad no es solo dejarse oprimir por las convenciones sociales. Es reforzar el sistema patriarcal, heterosexista, cissexista, de monogamia obligatoria, de relaciones diferenciadas entre familia y no familia, capitalista, imperialista, religioso cristiano, nacionalista, racista, clasista, capacitista... Es convertirse en opresore.

Con imágenes como "todes les europees/occidentales/daneses/españoles celebramos la navidad" se excluye a quien no lo hace. ¿No hay judíes en Occidente? ¿No hay atees en España? ¿No hay musulmanes en Dinamarca? Estas imágenes además son muy detalladas, porque hay que crear un sentido de unidad nacional, con lo que la navidad en Dinamarca tiene que incluir comer pato o cerdo y bailar alrededor del árbol cantando salmos, mientras que la navidad en España tiene que incluir otras tradiciones diferentes, pero que aparentemente son entendidas como igual de únicas. Y es que se busca crear un monoculturalismo, siempre carnivoro y capitalista. Se busca oprimir y excluir.
Juguetes para niños/juguetes para niñas

No olvidemos también la opresión que tiene lugar por medio de la construcción navideña del género de forma sexista, (ej.: la mujer hace la comida/sirve), cissexista (ej.: desde los objetos de regalo hasta lo que se viste o se come están divididos por género), heterosexista (ej.: la navidad es para les niñes que son el centro de una familia nuclear) y monógama (ej.: navidad real hay una hasta para las familias divorciadas).

Una cabra de regalo,
y el símbolo cristiano poco escondido.
El análisis puede seguir por horas. Nombrando como el capacitismo crea imágenes en las que todes podemos celebrar del mismo modo con cuerpos iguales. Nombrando como el racismo crea imágenes en las que les niñes negres (que son todes iguales) no tienen navidad y les blanques con buen corazón se regalan calendarios de UNICEF o simbólicas cabras en una postal que se transforman en cabras reales que van a una familia africana. Nombrando como el clasismo crea imágenes de personas en casas calientes con cenas igual de calientes que además son tan bondadosas que invitan a les mendigues a compartir sus lujos por una noche. Y un largo etcétera.
Lavado rosa de la asimilación LGBT
en la celebración navideña

Pensando todo esto, a mí lo que me hace falta entender es cómo es posible que mi entorno, lleno de gente LGBT, queer, no blanca, con ideas antinormativas... gente activista siga celebrando o no-celebrando-pero-celebrando este sistema de opresión. Por eso, casi cada año acabo sintiendo la necesidad de escribir en contra de esta fecha mientras mi alrededor se vuelve loque en su euforia opresora.


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18 de octubre de 2013

Controlando el vocabulario femenino

Reunión queer con un grupo de personas cuyos cuerpos, a excepción de uno, seguramente son leídos como pertenecientes a la categoría "mujer". Estamos en un bar, somos bastantes y hablamos alto. Muchas de las conversaciones incluyen un lenguaje bastante académico y su contenido en ocasiones es complejo y altamente especializado. Al mismo tiempo, nuestro lenguaje también mezcla un vocabulario supuestamente agresivo, lleno de expresiones como joder, polla, coger y similares. De repente un tipo ajeno al grupo y a la conversación se acerca y se dirige a la persona de nuestra mesa que socialmente seguramente es leída como más femenina y más atractiva según los estándares heterosexistas daneses. El macho de turno suelta "Con la conversación tan interesante que tenéis, deberías no decir tantas veces joder". El energúmeno todavía se sorprende cuando el grupo casi al completo reaccionamos de forma violenta con gritos como "¡Qué te jodan!", y nos explica que no ha dicho nada malo. ¡Incluso se cree que es un cumplido! Y aunque casi todes reaccionamos así, él continúa atacando a la misma persona.

Este incidente tiene muy poco de insignificante, aunque sea una situación concreta en un grupo concreto. Se trata una vez mas de controlar el cuerpo que es leído como femenino, de hacerlo mas dócil, de domar su vocabulario, de limitar sus posibilidades de mostrar agresividad o insatisfacción, de recordarle que el espacio publico no le pertenece. El hombre cisgenero heterosexual se imagina con derecho a reprender a cualquier persona que entiende como mujer y, por tanto, como inferior en su jerarquía. Y por supuesto todavía más si esta mujer es una que por su atractivo es convertida en un objeto que como tal debe ser sumisa servidora de sus deseos sexuales.

Tampoco me parece insignificante ni casual que la única persona de nuestro grupo que se identifica y es leído como hombre cisgenero no reaccionara con la misma agresividad, o tal vez debería decir en absoluto, incluso cuando esta persona también se ve a sí misma como feminista y queer. Privilegio másculino interiorizado.

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16 de octubre de 2013

¿Derechos humanos?

Hoy la web llamada Blog Action Day quiere que personas de todo el planeta escribamos sobre un tema, HUMAN RIGHTS o DERECHOS HUMANOS. En el modo en el que es presentado, creo que debe entenderse como un asunto no problemático ni problematizable, sino más bien como inspiración para hablar de alguna manera en su favor, ya sea de forma concreta, con un subtema o caso concreto (esclavitud, mutilaciones infantiles de personas intersex, acceso a agua potable, la legislación tránsfoba danesa...), o de forma general. Yo lo entiendo como un intento de crear una plataforma para promover este concepto.


La pregunta que me surge en primer lugar es si de verdad este es un concepto al que yo me puedo adherir. Y la respuesta, de forma impulsiva y no reflexionada, es NO. Al menos no de forma unívoca y acrítica. ¿Pero por qué?

Yo, que hago activismo que está relacionado con lo que otres identifican como derechos humanos, y que apoyo el trabajo de determinadas ONGs como Amnistía Internacional cuyo centro es ese mismo, siento cierta incomodidad, que va creciendo con el tiempo, ante este término. Ambas palabras despiertan mi sospecha. ¿Derechos? ¿Humanos? ¿De qué estamos hablando aquí exactamente? ¿Y quién lo define?

Hace ya tiempo que algo hace que rechace este discurso y por eso, con la intención de analizarlo, me apunté al carro para escribir sobre ello, pero desde una forma crítica.

Así de primeras, sin haberle otorgado toda la reflexión que este tema necesita y sin leer sobre ello, intuyo que veo problemas en varios puntos. En esta entrada voy a exponer algunos de ellos como apuntes que espero que en algún momento futuro llegue a desarrollar con mayor profundidad y reflexión, también obtenida del diálogo y las discursiones que deseo provocar.

Derechos se opone a no tenerlos, supongo. Pero para tener un derecho, hay que ser considerade digne de tenerlo. Hay que por ejemplo ser ciudadane. Hay que ser considerade como vida. Hay que ser interpretade como parte del grupo al que esos derechos se otorgan. ¿Qué sucede entonces con todes les que no son considerades así? Al no estar incluides en la lista de derechos, al no estar "protegides", entiendo que me intentan decir que la opresión que se ejerce sobre elles debe ser aceptable y justificable. ¿Pero es aceptable y justo oprimir a les que no pertenecen al grupo que tú defines?

Derechos se opone a deberes. Si te regalan derechos, es porque te someten a unas reglas y te atan a unos deberes. ¿Quién decide pues cuáles son los derechos y deberes de les humanes? Los derechos con deberes conllevan obligaciones. Y por lo que yo veo un sistema autoritario para mantenerlos y para castigar a les que no los cumplen. ¿Cómo se legitima esa autoridad? ¿Y es un sistema que conlleva castigo la mejor manera de proteger contra las injusticias?

Por otra parte, en tal estado autoritario, ¿no es el papel de la autoridad implementar esos derechos? En tal caso, ¿dónde están esas viviendas, esas sanidades públicas al servicio de nuestra salud, esos sistemas de educación para ayudarnos a pensar y no para domarnos, eses...? Aparentemente la autoridad no tiene ninguna obligación real. Pero nosotres sí, tenemos leyes, cárceles, psiquiátricos, etc. para obligarnos a cumplir con nuestros deberes como humanes.

Si la autoridad no cumple su parte, ¿es simplemente una declaración de intenciones? Sin duda, si observamos la situación del mundo, la respuesta es clara. ¿Acaso no hay tortura? ¿No hay pobreza? ¿No hay hambre...? ¿Y acaso no son todas estas cosas evitables?

Más bien parece que la situación es la contraria. La autoridad utiliza la existencia de la declaración de los derechos humanos como un instrumento más de poder. Algo con lo que negociar. "Si no haces esto por mí, no suscribo la declaración". Y algo con lo que coercionar y con lo que justificar su injusticia. Así juega a ver dónde están los límites que se puede permitir sin cruzar esa barrera mágica. Como el partido racista danés, Dansk Folkeparti, hace en cada ocasión. "Hay que probar los límites para ver cuánto podemos permitirnos antes de que el Tribunal Internacional de turno nos castigue". Y así legitimar un discurso xenófobo y racista que conlleva leyes discriminatorias que aparentemente no terminan de saltarse la declaración de derechos humanos.

Se dice que son derechos inalienables, inherentes al hecho de ser humane. Pero si estos derechos son inalienables, ¿cómo es posible que sean violados en cada rincón del planeta? ¿Cómo es posible que tengamos que formularlos? ¿Cómo es posible que sean maleables y que se vayan desplazando según la moral y la política de cada país, de cada situación, de cada época histórica?

Y esto anterior me lleva a otra duda. ¿Es pues un asunto de moral? Y si lo es, ¿acaso no es la moral un instrumento más de les opresores para hostigar y someter a les que se oponen a sus normas y su poder? Si hablamos de la moralidad de proteger los derechos humanos, ¿de quién es la moral que estamos defendiendo? ¿Y con qué intención y consecuencias?

Hablar de derechos y no hacer nada activo para protegerlos, en realidad es un método para desviar la atención de los problemas estructurales que oprimen a les supuestes "protegides", mediante un proceso que otorga la responsabilidad a les individues. Así cae en "tienes derecho a una vivienda", por lo tanto "eres tú elle que no hace suficiente para asegurarse esa vivienda". Y con ello invisibiliza los orígenes del problema e inmoviliza la oposición y a cada une de les individues, impidiendo de forma activa los cambios a gran escala.

Un sistema de derechos que te otorga el derecho al trabajo, a convertirte en elemento productivo del capitalismo, ¿es algo que hay que defender? Yo no quiero tener derecho a trabajar, ni a un salario digno. No quiero participar en este sistema.

Humanos por su parte se opone a otros tipos de existencias, como animal, inorgánica, geológica, extraterrestre, etc. Este es pues el ejemplo más claro de especismo que existe. Les humanes aparentemente tenemos (¿como un don divino?) que tener más derechos, o sencillamente derechos, que el resto no pueden tener. Nada más claro para demostrar que nos entendemos como la parte más alta de la jerarquía. Y nuestros deseos y necesidades van primero.

Me pregunto yo si cuando une tigre hambriente se cruza con une humane desarmade y desnude, si este último acude a su declaración de derechos para contarle a le tigre que como humane tiene derecho a la vida. Imagino que no. Por tanto, esta lista de derechos humanos es algo que definimos nosotres para contarnoslo a nosotres. Y con ello legitimar nuestra destrucción del planeta y de tode lo que acoge. Nosotres que estamos por encima.

Por otra parte, por favor, definan humane. ¿Incluiríamos a les neandertales si siguieran vives? ¿A les australopitecus? ¿Dónde paramos? ¿Y quién dice que lo que hoy consideramos humane, no va a dejar de serlo en otro momento? Solo hay que darle un repaso rápido a la historia para ver que el concepto de humane es un arma política de exclusión y opresión.

¿Y les ciborgs? ¿Y les homo sapiens sapiens creades como clones en un laboratorio? ¿Y les monstrues, les mutantes, les híbrides, les que han sido parcialmente rediseñades por la ingeniería genética, o por la industria farmacológica? Poques deben de quedar, si es que hay algune, de eses humanes producides y mantenides con vida desde la concepción hasta la descomposición sin ninguna intervención.

Y si en algún momento antes de nuestra extinción llegamos a cruzamos con une extraterrestre inteligente, ¿cambiaremos el nombre a "derechos de las formas de vida inteligente"? Pero nuevamente, ¿cómo definimos inteligencia? ¿Y lo somos les humanes?

Otra cosa que me hace reaccionar es su supuesta universalidad. ¿No es este un tema de imperialismo occidental? ¿Colonialismo? ¿Cómo pueden ser universales si no? Nada huele peor que la pretensión de crear conceptos y leyes de carácter universal. Y, qué sorpresa, ¿dónde se originan todas estas cosas supuestamente válidas para todes? 

Y es que precisamente, no hay que olvidar que está toda la historia en la que este concepto se ha creado. Guerras mundiales. Vencides y vencedores. ¿Naciones Unidas? Tampoco hay que olvidar las políticas y procesos imperialistas en las que se incluye esta declaración. 

En español para rematarlo, este concepto al ser genérico va escrito en masculino, que no es neutro, como ya he explicado mil veces en mi blog. No son derechos de les humanes. Son derechos humanos, y yo con esto intuyo, y no creo que muy equivocadamente, que son los hombres (cisgénero, heterosexuales, blancos, occidentales, de clase media-alta, con educación, con cuerpos y mentes normativas, con relaciones familiares normativas, etc.), los principales (¿o debería decir únicos?) protegidos por estos derechos. Ellos los que son de forma inmediata el centro de algo que está pensado y nombrado en masculino. Y que está creado por ellos para ellos. 

También creo que hace falta un análisis de la relación que hay entre los derechos humanos y los derechos civiles. Y por qué y para qué se utilizan ambos conceptos.

Y todo esto evitando meterme a analizar en esta entrada cada uno de sus artículos (Valga como ejemplo: ¿Derecho a la vida? Yo lucho por el aborto, el sucidio, la eutanasia) y el lenguaje que utiliza. Sexismo, heterosexismo, cisexismo, etc. Ni tampoco todas las nuevas propuestas que una infinidad de grupos lucha por incluir entre los derechos humanos.

Me parece a mí que hay mucho parecido entre la política detrás de los derechos humanos y la política del derecho al matrimonio homosexual o LGBT. Son políticas que intentan otorgar el poder a una pequeña minoría oprimiendo a una gran mayoría, y que al mismo tiempo son presentadas como la única política posible, la única opción que se puede tener si se desea justicia. Es como hablar de discriminación en lugar de opresión. Y también es objeto del mismo proceso de invisibilización de posiciones más radicales de izquierda, ya que "solo les fachas, les extremistas y les -istas están en contra del matrimonio gay o de los derechos humanos".

Y sí, vale, con una óptica muy estrecha, la extensión del matrimonio permite a algunes tener acceso a algo que antes no tenían. Igual que la declaración de los derechos humanos permite a algunes beneficiarse de leyes que antes no existían. Pero si abrimos la lente un poco más, no hay que esforzarse mucho para ver que es precisamente este tipo de políticas el que crea una pasividad y una inmovilidad que es difícil de romper. Y con ello no son más que herramientas hipereficaces del poder para aniquilar toda oposición


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23 de septiembre de 2013

La bisexualidad NO es real

Debido a que hoy me he levantado en un mundo que está lleno de consignas, felicitaciones, proclamas y manifiestos nauseabundos, me voy a unir a la fiesta y voy a celebrar otra de esas fechas del movimiento identitario LGBT, el Día Internacional de la Bisexualidad, con este antimanifiesto que querría leer a gritos.


LA BISEXUALIDAD NO ES REAL. 
NI ES NATURAL. 
NI ES UN MOTIVO DE ORGULLO.


Igual que tampoco lo son ni la homosexualidad, ni la heterosexualidad, ni la transexualidad, ni la transgeneridad, ni la intersexualidad ni la asexualidad ni ninguna otra etiqueta que el movimiento pronormalización de les disidentes sexuales y de género se empeña en encasquetarnos a todes les que no hacemos cisheteronormatividad.

Y ahora apareced por aquí y contadme que mis palabras son bifobia, que son homofobia, que son transfobia, que son intersexfobia, que son asexualfobia, que son cualquier fobia porque me niego a hacer activismo desde preceptos que solo llevan a la supresión de toda idea antinormativa y antinormalizante.

El activismo bisexual de hoy hace lo mismo que el activismo homosexual de ayer y hoy y me temo que de mañana. Se adueña de una etiqueta, construye una identidad, fabrica una norma y obliga a todes a seguirla por medio de métodos de coacción. Si no ERES la etiqueta (en este caso bi) no eres nada, o lo que es lo mismo, eres excluide. Y con violencia si es necesario, por supuesto

La bisexualidad es una construcción social. Todas las etiquetas identitarias lo son. No hay nada natural, por mucho que hayas subjetivizado la ortodoxia B.

El orgullo es un mecanismo normalizador. Ese armario contra el que luchan no es más opresor que ese quasi-religioso mandamiento de salir de él. Bisibilidad normalizadora y normativa. Salir del armario como acto de redención para entrar a formar parte de esa sociedad normal y de La Comunidad Bi.

Lo mismo sucede con una fecha como hoy. Día de fiesta. Día de celebración. Día de orgullo bisexual. ¿Acaso tengo que celebrar que el movimiento LGBT y la sociedad heterosexista y cissexista se unan en su afán de hacerme un "ser aceptable" y me "otorguen" a la fuerza un mísero día en el que soy "más normal"?

Día internacional del imperalismo identitario. De la normalización occidentalizante.

Mil una veces he leído y escuchado los vómitos ciegos desde el activismo bisexual que cree que toda negación de una esencia bisexual es un ataque monosexista, homosexista, heterosexista, fascista, fundamentalista religioso, sexo-negativo o similar. La imaginación no llega para ver que existimos también estos elementos divergentes que negamos identidades, naturalezas y esencias por motivos diferentes.


ANTIFELICIDADES A TODES.



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21 de septiembre de 2013

Qué pronombre utilizar en español

Tengo problemas para elegir el pronombre con el que quiero ser nombrade en español y sigo sin encontrar una solución válida por más que pienso e investigo. 

Estos problemas surgen principalmente porque el primer pronombre en el que pienso, el que creo en el presente que hace referencia a mí y que se adapta mejor a lo que vivo, fue y es pensado o bien en inglés o bien en danés. Cuando intento traducir mis inglés IT y escandinavo DEN al español no encuentro algo similar. Esa idea del primer idioma es una estupidez. Hoy en día mis idiomas están tan cruzados que ninguno es el primero. En este caso concreto creo que me pensé en inglés y de allí en su momento busqué algo en danés, lo encontré, lo usé en sueco, y después al intentarlo en español descubrí que no existe. 

¿Cómo digo IT en castellano? Ya sé, la respuesta según las gramáticas es ELLO, pero no estoy de acuerdo. Ese neutro no se utiliza en realidad del mismo modo. Nadie dice "ello está alegre" para hablar del humor de une gate. Y yo lo que busco es algo que sea tanto neutro en cuanto al género como en cuanto a la especie o a si se es materia orgánica o inorgánica. Vamos, algo que no me separe del resto de les animales, ni del resto de las cosas. Algo que no resalte mi humanidad. Y faltaría más, algo que no sea ni masculino ni femenino. Y que por supuesto no acabe en -O, como forma de neutralizar que en realidad es meter el masculino. ¿Sugerencias?


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20 de septiembre de 2013

Qué pronombre utilizar en escandinavo


Del mismo modo que en inglés, hace ya un par de años que cuando hablo de mí en algún idioma escandinavo pido que se me mencione con DEN (aunque también acepto DET), que es un pronombre neutro que se utiliza para hablar de animales y cosas, y que usado sobre personas a muchísimes les choca, porque suena peyorativo al tener ese toque de cosificación. Justamente su neutralidad de género y su neutralidad de especie y falta de diferenciación entre materia orgánica e inerte es lo que hace este pronombre atractivo para mí. Y el que se ajusta de mejor manera a las ideas que tengo en el presente.

En escandinavo existen, al igual que en inglés, otros pronombres neutros que las personas trans* y queer, o todes aquelles que quieren tener un lenguaje neutro, suelen elegir. Entre el masculino HAN y el femenino HUN/HON (según el idioma la grafía es diferente pero la pronunciación es similar), se han propuesto HYN, HØN/HÖN y HEN. Este último incluso ha sido aceptado recientemente en Suecia como parte de la gramática oficial. Todos estos pronombres sin embargo tienen algo en común: se utilizan solo para hablar de humanes, y por eso ha llegado un punto en el que yo tampoco quiero que se asocien conmigo.


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19 de septiembre de 2013

Qué pronombre utilizar en inglés

La decisión de qué pronombre utilizar en inglés la he tomado hace ya bastante tiempo. En ese idioma llevo presentándome así y pidiéndole a la gente que se refiera a mí exclusivamente de esta manera desde hace ya un par de años. Quiero ser nombrade como IT. He dejado de aceptar que se utilice ZIE, THEY o cualquier otro pronombre neutro especialmente diseñado para hablar de humanes para referirse a mí. No le encuentro una neutralidad suficiente ni aceptable al especismo y al diferenciar a les humanes del resto de sujetos-objetos. Hablo de materia y punto. No quiero ser posicionade en lo alto de esa jerarquía antropocéntrica. Así pues, IT como ele gusane de tierra y el cangrejo de río. IT como el retrete y la maceta. IT como los asteroides, la basura y los escombros. IT como el resto de les ciborgs, monstrues y materias que habitamos algún multiverso.


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1 de julio de 2013

Listas de palabras

En la barra lateral podéis ver dos listas que quiero ir ampliando y modificando a lo largo del tiempo. La una con palabras o expresiones bajo sospecha. La otra con expresiones que quiero promover, introducir o que creo que son importantes y relevantes para los temas que trato en este blog. Seguramente muchas serán explicadas y desarrolladas en entradas futuras de este blog.

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9 de junio de 2013

Privilegio de poder elegir tus batallas

Elige tus batallas. No todo merece que reacciones.
En los últimos años no hago más que escuchar la misma cantinela: "No se puede luchar contra todas las injusticias", "hay que elegir tus batallas con cuidado", "es preferible centrarse en un tema y luchar por ese", "querer arreglar todo es demasiado duro", "hay que empezar por lo más importante", "hay que empezar por lo que la sociedad está preparada para cambiar"… Es decir, una constante invitación a dejar de luchar en batallas que mi interlocutore considera poco importantes, perdidas, imposibles o innecesarias. Y bajo ello cada vez una acusación que apunta en la misma dirección "si estás tan mal/si te pasan esas cosas/si recibes tantos palos es porque no eliges de forma inteligente". En general, como toda la gente con la que me relaciono es activista en algún tema, esta acusación por supuesto va unida al "yo es que elijo mis batallas". Una declaración de poder destinada sin duda a ponerme en mi sitio: debajo de elles.

Y es cierto, tal vez estoy debajo de elles, pero no necesariamente por el motivo que ven. No necesariamente porque decida luchar contra lo que entienden como causas perdidas. No porque nunca tenga la inteligencia para analizar el "extremismo" de mis posiciones o lo difícil de mis tareas. Sino porque tal y como lo veo la mayor parte del tiempo no tengo el privilegio de elegir las batallas en las que me encuentro.

Poder elegir qué causas son importantes para defender y qué causas pueden ser aparcadas o abandonadas para que otres las luchen, es en efecto un privilegio que a menudo no se tiene cuando su falta hace que seas tú ele que necesita un cambio. Cuando la necesidad de cambio viene desde dentro y desde abajo. Hablar desde una posición feminista cuando se es leíde como mujer lo provoca la necesidad, no el lujo de querer "parecer abierto", como evidentemente es la motivación que lleva a muchos de esos hombres cisgénero que creen que el feminismo es "luchar por los derechos de las mujeres", a afirmar posiciones que abogan por la pérdida (parcial) de su posición en lo alto de la jerarquía. Levantarse contra las agresiones motivadas por el cisexismo es algo que una mujer trans* hace no por decisión propia, sino como consecuencia de vivir en su carne de forma constante la falta de privilegios que eses otres que "no eligen esa batalla" tienen. La carencia del privilegio que supone tener derechos como trabajadore protegidos por la ley es algo que ele trabajadore sexual no puedes aparcar después de no haber recibido el dinero acordado tras realizar su servicio, por mucho que en sus prioridades no esté hacer activismo. Y un largo etcétera.

Escuchar esto de forma tan insistente solo me dice que la gente tiene muchos privilegios de los que no es consciente, muy poca capacidad de análisis de sus propias posiciones en las jerarquías de poder y sobre todo muy poca solidaridad en los temas que (creen que) no les afectan personalmente.


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2 de junio de 2013

Cuestionar amistades y lecturas


Llegan a mis oídos rumores de que alguna gente que dice hacer política inclusiva antiopresora se dedica a cuestionar las amistades y lecturas de otras personas como pase a la zona VIP de les auténtiques activistas inclusives. Con mucho rollito estilo "si te hablas con alguien que es bífobe no puedo creer que seas alguien que combate la bifobia" o "si te codeas con racistas es que tú también lo eres" o incluso "si lees estos libros y esos blogs es que no eres de les nuestres", se establece una norma en la que aparentemente si eres bisexual no puedes tener conocides que expresen ideas no aceptadas por la Real Academia de la Bisexualidad, si eres queer no puedes codearte con energúmenes que busquen jerarquías de poder sin el sello de la Sagrada Familia Queer, si eres marica de izquierdas no puedes haber leído ni a Mishima hablando de sobacos peludos sin perder tu libro rojo

Y yo me pregunto, ¿qué persona que se define bajo la etiqueta bisexual no tiene amigues que muestran eso que muches en el movimiento bisexual entienden como bifobia? ¿Qué gays abanderados no se han cruzado con algune heterosexista entre sus allegades? ¿Qué persona trans* no se ve rodeada de cisexismo en una gran parte de las conversaciones en las que participa? ¿Qué mujer feminista no ha leído libros llenos de sexismo? ¿Qué…?

Si vamos a cuestionar las lecturas y las amistades, hágamoslo bien. Empecemos por cuestionar las propias. Me parece a mí que las zonas VIP de inclusión se van a quedar vacías. La zona bisexual no creo que cuente con une únique bisexual que no tenga en sus vivencias personales, tanto propias como de su entorno, elementos bífobos. ¡Ay, esa bifobia internalizada! ¿Hay que dejarles a todes fuera? OK. Pues no hay zona VIP exclusiva para bisexuales tope guays. Por mí encantade. Vamos a la siguiente. ¿Queers que de verdad no participen en ningún espacio reforzando jerarquías y que luchen contra todas las normas todo el tiempo en todo lugar? ¡Ja, creo que esa zona VIP también se va a la mierda rapidito por falta de personal! ¿Más zonas? OK, un tour a la zona VIP separatista de feminismo radical. ¿¡Qué!? ¿Que no hay ni una mujer que no haya crecido en un ambiente sexista y que no haya sido contaminada con libros, películas, canciones, etc. de propaganda sexista? Todes afuera, que no hay espacio para gente que ha suspirado al escuchar alguna mamarrachada de amor romántico. ¿Sigo? No, ¿verdad? Ya nos hacemos una idea.

Esto de hacer de inquisición en el nombre de la diversidad para permitir el acceso al grupo es el ejemplo más claro de por qué las políticas identitarias separatistas en realidad no llevan más que a aquello que rechazan. Falta de diversidad. Control. Normatividad.


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29 de mayo de 2013

En la base de mucha bisexualidad está la no monogamia

Otro de los preceptos de gran parte de la política bisexual moderna es insistir en que ser bisexual y no ser monógame no tienen nada que ver. Es decir, que hay bisexuales monógames, y bisexuales no monógames, igualito que hay heterosexuales monógames y no monógames, o personas con cualquier otra identidad. Aparentemente el comportamiento bisexual nada tiene que ver con la no monogamia. Y la identidad bisexual todavía menos. Simplificándolo, monogamia es con cuánta gente te acuestas, bisexualidad es con qué tipo de gente te acuestas. O con cuánta versus qué tipo de gente te levantas, comes, sueñas o lo que sea.

Esta idea que tienen las políticas identitarias de que hay una evolución desde un pasado tenebroso hasta un futuro perfecto es cuanto menos cómica si miramos al propio devenir histórico de las distintas políticas identitarias. Entre les autoidentificades bisexuales que hacían política en los 70, 80 e inicios de los 90 era bastante habitual la idea de que muches bisexuales lo eran precisamente por su necesidad de no ser monógames y de tener parejas de distinto "sexo" de forma más o menos simultánea. Por ejemplo, solo hay que leer los relatos de un libro como "Bi Any Other Name", escrito, editado y pensado por completo por activistas bisexuales de aquel período. Esa idea hoy es tabú. En esta supuesta evolución hacia algo mejor que el activismo de corrección política bisexual se ha autoimpuesto en las últimas década y media, la realidad de una enorme parte de las personas que en su día a día se entienden como bisexuales, pero no como activistas y menos todavía como parte del movimiento bisexual, es no solo estigmatizada sino que tachada de falsa, inexistente, irreal. No puedo ni contar la cantidad de personas que he conocido fuera del ambiente LGBTQ (vamos, esas personas que viven en el mundo cisheterosexual o en otras subculturas) a lo largo de los años que me han mostrado que precisamente su motivo para denominarse bisexuales eran sus ganas de tener sexo con personas con lo que elles entendían como cuerpos diferentes al mismo tiempo, en la misma temporada o de forma alterna. O lo que vivían como su pasión romántica por lo que entendían como cualidades diferentes en géneros/sexos diferentes. Vamos, personas que no solo no dicen ser ni homosexuales ni heterosexuales, sino que se afirman bisexuales PORQUE entienden precisamente necesitar/desear/sentir amor y/o sexo de varios tipos, con varios tipos de cuerpos que leen como diferentes y a menudo de forma simultánea o muy cercana en el tiempo.

Muches activistas bisexuales del movimiento moderno se quejan constantemente de lo difícil que es atraer a otres activistas que abiertamente se declaren bisexuales y hagan política bisexual. De lo difícil que es sacar a la gente del armario monosexual. Sin duda hay muchos factores que influyen en esto, desde la bifobia internalizada hasta el desconocimiento de un movimiento activista bisexual separado. Pero para mí hay otro factor que me parece que no se menciona: el propio movimiento activista bisexual aliena a una (me atrevería a decir sin tener más base que mi propia experiencia y mis lecturas que gran) parte de las personas que se identifican bajo esa etiqueta al rechazar sus estilos de vida, los motivos de su identificación con la etiqueta, los sentimientos que asocian con esa bisexualidad que mencionan al autodefinirse, los deseos que esconden comportamientos que entienden como bisexuales por miedo a ser ridiculizades y un largo etcétera.

Con tanto eslogan estilo "bisexual no confuse", "bisexual monógame", "bisexual no promiscue"… ¿quién se extraña de que todas esas parejas que me escriben en las páginas de contactos y que desean echar polvos con personas de varios géneros/sexos no quieran hacer activismo que no les representa? ¿Quién se sorprende de que la persona que se entiende como mujer con un novio y se enamora de su amiga y siente confusión con ello pero que no obstante acaba teniéndola como amante secreta no tenga ganas de hacer activismo anticonfusión promonogamia? ¿Quién se espera que el típico macho con una familia heterosexual en casa, que busca culos peludos y pollas que le taladren en los parques no crea que los intereses de la comunidad bisexual no son los suyos cuando se cruza con un folleto sobre "identidades bisexuales"? Por no extrañarme, no lo hace ni que no quieran usar esa etiqueta bisexual públicamente si es asociada a todo ese dogmatismo identitario que no creen que forme parte de sus vidas.

Pero entonces la pregunta es: ¿por qué niega la política de la mayoría de les activistas bisexuales la existencia de este factor que para tantas personas con autoidentidad bisexual es completamente definitorio de esa etiqueta y de su elección de la misma en lugar de otras etiquetas?

Voy a volver a algo que creo que ya he dicho en otros sitios en mi blog y que creo que voy a repetir muchas veces. El motivo que yo veo es esencialmente uno: la política identitaria LGBT, aunque en este caso sea solo la de la B, es una política de tolerancia, de normalidad, de "acéptame porque soy normal, igualite a ti", de valores conservadores de clase media, de miedo a la sexualidad y actitud sexo-negativa. Y sobre todo, de crear normatividades. En este caso, binormatividad que dice cómo les verdaderes bisexuales se tienen que comportar, entender, definir, expresar, identificar y demás para ser parte del grupo.


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26 de mayo de 2013

Ele tíe Tom transexual

Esta semana ha tenido lugar un "encuentro de diálogo" en el parlamento danés para hablar sobre temas trans*. Mentira gorda. En realidad, ni diálogo ni trans*.

¿Diálogo? La reunión está organizada por las dos organizaciones con intereses en la T que hay en Dinamarca: FATID y LGBT DK. Han invitado a un panel que no solo no está abierto al diálogo sino que lo combate y niega su responsabilidad en la falta de diálogo. Está compuesto por políticos del centro y la izquierda (es decir, los que están en el poder o apoyan al gobierno en este momento), especialistas en derecho, la dirección de la administración de sanidad danesa y la dirección de la clínica médica pública que tiene el monopolio en el tratamiento de las personas transexuales, o con disforia de género, como el sistema sanitario lo entiende. Es decir, un panel con todas las personas con poder sobre las vidas de las personas trans* en Dinamarca. Les que otorgan los tratamientos y deciden los diagnósticos. Les que crean las leyes. Les que las llevan a la práctica. En el público un montón de personas trans*, muches miembres de una de las dos organizaciones, pero muches por libre, como yo. En un clima como este, en el que las personas en el panel tienen el poder sobre las personas con las preguntas, sugerencias y comentarios, no es posible un diálogo. Como quedó por supuesto demostrado claramente a lo largo de la reunión unas mil veces. En su posición de expertes, en cada una de las ocasiones decidieron qué aspectos eran importantes, o no negociables. Siempre desde sus premisas y su poder. Así, por ejemplo, cuando no quieren dejar de utilizar la palabra "mujer" para hablar de hombres trans* y explican que es su decisión, no solo no hay diálogo sino que además no hay posibilidad de crearlo. Elles afirman que saben mejor que nosotres, que mucha gente que llega a la clínica en realidad está confundida y que por ello no hay que reforzar sus ideas que son equivocadas. Por eso han que seguir firmes en sus posiciones conservadoras. Creen que su política es un éxito y sus puntos de vista son inalterables.

¿Trans*? Las dos organizaciones, FATID y LGBT DK, tienen una política trans que refuerza el binarismo. La de FATID es la posición más grave. Una organización solo de transexuales, que en la práctica solo tiene mujeres transexuales, que insiste en que haya un control psiquiátrico para el acceso a las hormonas y la cirugía, y para lo que llaman "cambio de sexo legal". La posición de LGBT DK tampoco mejora mucho las cosas. Una asociación en la que les trans tienen que luchar para tener la más mínima influencia dentro de la enorme masa homosexual que establece una agenda homonormativa y para nada interesada en política trans. Con una política trans que aunque no solo se dirige a las personas transexuales, en la práctica sigue creyendo en el binarismo y dividiendo a las personas en "trans verdaderes" y les demás trans. Por supuesto, todo sin asterisco. Y en consecuencia insistiendo en hacer una política centrada en los objetivos de eses verdaderes trans que quieren hacer una transición "completa". Pero lo que es más peligroso: solo esas dos organizaciones son las organizadoras de la reunión, y por tanto, las que para les polítiques, juristas, funcionaries y personal médico presentes, representan los puntos de vista de todas las personas trans*. Con lo que, en consecuencia, solo esas dos organizaciones son invitadas a las reuniones oficiales en las que se trata con les poseedores del poder para controlar la vida de las personas trans*. Y con ello no hay representación de puntos de vista que no sean binarios, que no sean patologizantes, que no sean transexuales y, ni siquiera, que no sean de mujeres transexuales. Por supuesto, menos todavía que no sean daneses de la etnia mayoritaria y con ciudadanía. Y claro, cómo iba a ser de otra forma, con valores de clase media, conservadora, capitalista, educada y blanca, que es a la que representan. Por si esto fuera poco, las dos organizaciones se odian entre sí. Y les personas que no pertenecemos a las organizaciones tampoco somos populares en ninguna de las dos. Con lo que no hay cabida a discusiones sobre la política a presentar y los objetivos a conseguir.

Pero lo que es más trágico de todo el circo de supuesto diálogo con las "minorías sexuales" (así es como nos llaman eses expertes) es el tono de total sumisión por parte de las personas trans* que organizan la reunión, y por parte de la mayoría de las personas trans* que asisten a ella. Por primera vez en la historia de este país tenemos como participantes allí presentes a la clínica y a Sanidad, las dos entidades que nos tratan como basura, y ¿qué sucede? Que las personas trans* en el poder inician la reunión pidiendo que no se hable de lo negativo, solo de lo positivo. Y que se busque un diálogo sin prejuicios con aquelles que todes sabemos que tienen el poder para arruinar nuestras vidas y que no están abiertes a ningún diálogo.

Completa sumisión a la hora de organizar la agenda. Creando un espacio desde el que las ideas patologizantes de la administración y la psiquiatría obtienen prioridad para explayarse en explicarnos sus ideas tránsfobas y lo importante que son sus métodos de control. Creando un espacio en el que las personas trans* que participan en el panel no se mueven en direcciones peligrosas que puedan enojar a les expertes allí presentes. Creando un espacio en el que el debate con el público apenas tiene asignado tiempo y en el que los comentarios negativos son acallados desde la moderación, hecha por personas trans*. Creando un espacio en el que se aplaude después de media hora de discurso transfóbico y en el que el único grito de protesta es silenciado por la mayoría y, todavía peor, aplaudido al ser criticado desde el panel y por las personas cis.

Política de tolerancia dele tíe Tom. Esclaves que se creen mejor que les demás esclaves solo porque se codean con les expertes, aunque solo lo hacen para limpiar su mierda y escuchar sus agresiones. Esclaves que silencian y humillan a otres esclaves que intentan revolverse contra la sumisión no consensuada. Esclaves que creen que con el "pasito a pasito" un día serán libres y que no ven que su libertad no va a llegar nunca con esa estrategia, y que están entorpeciendo otras estrategias que probablemente les llevarían más lejos también a elles. Esclaves que incluso se permiten avergonzar a les que se rebelan después de la reunión a través de medios como Facebook. Esclaves que, para rematarlo, son apoyades por otres esclaves que cantan a los cuatro vientos las victorias de semejante reunión llena de violencia trásfoba. Esclavas mujeres que aplauden a la tirana directora de la clínica que tiene el poder de decidir llamarlas hombres y negarles el tratamiento. Esclavos hombres que aplauden al tirano director de Sanidad que insiste en la necesidad de un diagnóstico para que "esas mujeres que quieren quitarse los pechos lo puedan hacer".

Y veamos, ¿en realidad qué han conseguido? Que el sistema reafirme que el control es absolutamente necesario. Que el diagnóstico patológico todavía es más necesario. Que el sistema binario de sexos y géneros es inamovible. Y que ser transexual de verdad requiere ser obligade a ir "todo el camino". Bravo por el diálogo para todes les trans*.

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2 de mayo de 2013

Relaciones íntimas difíciles como sistema de opresión

Para amar hay que trabajar duramente...
o más bien eso nos enseñan a creer
Una de las formas en las que se manifiesta el sexismo, el heterosexismo y el cisexismo es la manera en la vemos las relaciones interpersonales, especialmente las relaciones íntimas, sobre todo las personas que somos socializadas como mujeres (lo seamos o no). Cuando ahora compruebo en mi día a día lo fácil, enriquecedor, empoderador y poco problemático y falto de melodrama que puede ser, tener y mantener una relación cercana con alguien, no dejo de asombrarme de la cantidad de mierda que he aguantado en mi vida hasta hace poco. Y lo que es más grave, sin ser consciente de ello. O desde luego no en toda su magnitud. Relaciones con violencia física, y no solo proveniente de hombres cisgénero ni de personas heterosexuales. Relaciones con violencia verbal, psíquica, social y simbólica. Relaciones en las que la carga de flagelación que me he dejado imponer solo es comparable a mi ceguera al creer que esa flagelación era el precio necesario a pagar para poder tener relaciones cercanas. Adoctrinamiento, escasamente cuestionado por mi parte, sobre el carácter de las relaciones íntimas, amorosas, sexuales. Estupidez innegable al dejarme convencer sin saberlo por el incesable desfile sexista de romanticismo trágico que vemos constantemente a nuestro alrededor, desde en las películas hasta en lo que nos cuentan nuestres amigues, y que siempre presenta las relaciones cercanas como complicadas, problemáticas, difíciles, dramáticas, dolorosas en mil y un modos diferentes. Y mira, resulta que es todo una artimaña destinada a someter a les que no somos hombres cishetero, controlando nuestros cuerpos, nuestros deseos, nuestras sexualidades, nuestros sentimientos, nuestros sueños, nuestros pensamientos, nuestras vidas. El ideal de amor de nuestras sociedades está podrido. Por tanto, el ideal de qué y cómo son las relaciones íntimas todavía está más putrefacto. Y si los ideales apestan, ni qué decir de su puesta en práctica. Hay que luchar contra el amor romántico tal como es vendido hoy. Hay que acabar con las relaciones interpersonales basadas en oprimir a algune de sus integrantes. Hay que dejar de tener novies, parejas, esposes, maridos, cónyuges, amantes, prometides, exs y demás etiquetas asociadas a estructuras que reproducen sistemas jerárquicos destinados a controlarnos en lugar de a liberar sexualidades, sentimientos y vivencias.


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24 de abril de 2013

¿Qué cantidad de dinero es una bagatela?


60 coronas danesas, unos 8 euros. En una sociedad como la danesa en la que la mayoría tiene acceso fácil al dinero, es una cantidad insignificante. Es lo mismo que cuesta tomarse dos cervezas en un bar o comer un menú en un fast food. Pero, aunque no sea visible para quien desea estar ciegue, no todes pueden pagarse esas dos cervezas o esa hamburguesa con patatas. No todes pueden reunir el dinero el mes siguiente con la nueva nómina. No todes tienen trabajo o acceso a servicios sociales que les ayuden económicamente. No todes tienen una cuenta en el banco o dinero contante en el bolsillo. Elegir estar ciegue ante la importancia real de esas 60 coronas entendidas como nimias es problemático en cualquier situación, pero elegir estarlo y al mismo tiempo decir que se hace desde una posición queer es ridículo, trágico, insultante y una muestra más de aquello que mencionaba en esta entrada anterior sobre los dos niveles de queers.

Veo un anuncio de un grupo de terapia que especifica ser gratuito y que además explica el motivo: muchas personas queers no tienen los medios económicos para poder pagar por terapia y al mismo tiempo esa terapia es, según la explicación, algo muy necesario en la dura vida de una gran cantidad de queers. Viendo una oportunidad para acceder a algo que no me puedo permitir y leyendo el resto de la descripción (grupo inclusivo, para mujeres cis y personas trans* de cualquier orientación sexual, con una perspectiva queer), decido que le puedo dar una oportunidad y me apunto.

Comienza el grupo y de repente, una vez allí, ya no es gratuito, hay que pagar 20 coronas (como 3 euros) para el café y snacks, además de una donación voluntaria para el préstamo del local en el que la sesión tiene lugar. Me irrito pero no digo nada, pongo el dinero a regañadientes porque casi no lo tengo, y tomo un té que no deseo porque hace tanto frío en ese local sin calefacción en pleno invierno, que no encuentro otra forma de entrar en calor. Después no disfruto de la reunión en absoluto, ya que la cafeína me sienta mal y estoy preocupade por ese gasto innecesario que no me puedo permitir.

Segunda reunión y nueva tarifa: las 20 coronas ya no son suficientes para la compra de cafés, tés, panes y queso, por lo que ahora hay que poner 40 coronas. Por supuesto, además la donación para el local sigue en pie. A duras penas reúno el dinero necesario y pago por mi visita, que se suponía que iba a ser gratuita, y con ello pago por los cafés, leches, tés, panes y quesos que no puedo consumir, ya que como vegane no cafeínovora, no hay nada para mí.

Tercera reunión, nuevo local y, sorpresa sorpresa, nueva tarifa. Ahora tampoco es suficiente con las 40 coronas. Como hay menos participantes, hay que pagar 50 coronas además de una donación para comprar flores de regalo a les dueñes del nuevo local. Con ello, esta visita cuesta más dinero del que tengo, así que pongo 40 coronas y me voy frustrade pensando que antes de la próxima sesión tengo que decir algo.

La tarde anterior a la cuarta reunión llega un nuevo email diciendo que esta vez hay que pagar 40 coronas por los snacks más 20 coronas por las flores, por persona por sesión. Escribo un sms a las dos organizadoras del grupo explicando que no tengo 60 coronas y que por lo tanto, yo llevo mi propia comida y bebida, además de no querer contribuir a comprar flores por un local que yo no he elegido para que ellas puedan mantener el buen contacto con les propietaries. Además explico que me parece inapropiado que en una terapia gratuita se cobre y se cree un ambiente en el que no es posible oponerse porque, en el modo en el que es formulado, 60 coronas para la mayoría es una cantidad insignificante.

Pasan las horas sin respuesta y me acuesto. Por la mañana veo que tengo un email diciendo "gracias por tu email y hablamos en la reunión". Ya me huelo lo peor.

Llego a la reunión y lo primero que sucede es eso mismo que ya había escrito en el sms: se banaliza el hecho de que participar cuesta SOLO 60 coronas y se da por hecho que todo el mundo es capaz de pagar esa cantidad. Se explica sin pedirme permiso que yo me he quejado por email diciendo que no podía pagarlo y se le pide a les demás participantes que opinen si es justo o no pagar esas "insignificantes 60 coronas". Y así me toca aguantar una ronda por turnos en la que todes dicen que les parece bien y una cantidad pequeña, incluso cuando otra persona añade no poder pagar este mes y recibe como respuesta que puede pagar por transferencia el mes siguiente "igual que su compañera que tampoco pudo pagar la última vez" y que no está presente, a saber por qué. Curiosamente, ni esos comentarios hacen que comprendan que 60 coronas aparentemente es más que una nimiedad insignificante para algunas personas en el grupo. Llega mi turno y explico que la ronda es ridícula, que de nada sirve preguntar si a la gente le parece bien. Se vuelve a insistir en que son solo 60 coronas y cuando digo que no puedo pagarlo, se me dice que es una pena, pero que entonces no puedo participar. Otres participantes ofrecen pagar por mí y eso a las terapeutas les parece bien, con tal de que el dinero aparezca es igual de dónde proceda ni cómo se haya conseguido. Pero es una cuestión de principios. En un grupo que invita a personas sin medios económicos, no se pueden cambiar las reglas cuando ya tienes a las personas en el local. No se puede ridiculizar una cantidad, por pequeña que sea. No se puede decir desde una supuesta posición de izquierdas y queer que "vivimos en una sociedad capitalista" y que "yo como organizadore no soy responsable de que tú seas capaz de reunir el dinero". No se puede hablar de sí misme con un "yo tampoco soy rique porque no tengo una consulta en Strandvejen" (como si dijera La Moncloa) cuando alguien te dice que no puede pagar dinero en algo que es gratuito. No se puede hacer público el estatus económico de una persona sin obtener su permiso. No se puede apuntar con el dedo diciendo quién no tiene dinero para pagar y quién está creando un problema que ni siquiera existe porque la cantidad es una bagatela. No se puede pedir a les demás que cubran la parte "dele pobre". No se puede decir que "las cosas son así" cuando está en tu mano que no lo sean. No se puede obligar a la persona sin dinero a aparecer en la reunión cuando te ha dicho que no puede pagar y tú no quieres que se quede si no paga. No se puede humillar a alguien por no tener los mismos privilegios que tú.

Así pues, ¿cuál es el límite máximo, cuándo estamos hablando de una cantidad de dinero insignificante, cuándo es una nimiedad, una bagatela? En mi fantasía imaginaría que es si ese concepto fuera necesario, que ni siquiera lo creo, tendría que ser determinado por la persona con el menor poder económico en el grupo. Una cantidad nimia sería esa que ele más pobre puede pagar sin que le cueste ningún esfuerzo. Pero la realidad es muy diferente. En la sociedad en general una cantidad nimia es la que la clase media determina. En esta sociedad danesa, tanto la cantidad de gente perteneciente a esa clase media como la cantidad de dinero que es nímia, son más altas. No obstante, lo que a mí me resulta más escandaloso es que incluso en los grupos de izquierda, en los grupos que se creen incluyentes, en los grupos que dicen tener una perspectiva queer y/o crítica con las normas sociales, estas cantidades son las mismas. Porque en realidad esos grupos también están dominados por gente con privilegios de clase media y economías de nivel danés.


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17 de abril de 2013

Queers que cobran

Existe una diferencia enorme entre la experiencia de las personas que se agrupan bajo una identidad queer o un método de análisis queer/crítico con las normas. 

Por un lado están aquelles que por el hecho de ser/hacer queers reciben dinero. Son eses que tienen acceso a un trabajo remunerado en relación con sus intereses. Eses que tienen una apariencia física que les aporta estatus de queer del modo adecuado. Eses que tienen una educación y un lenguaje que les permite lucrarse de sus conocimientos sobre heteronormatividad, cishomonormatividad, pedagogía crítica y demás. Eses que cuentan con una red de contactos que les abre puertas en los sitios adecuados en lugar de cerrárselas. Eses que consiguen (porque probablemente lo tienen desde el inicio) un estatus social y económico que hace que sean escuchades. Eses que no formulan los aspectos más problemáticos, que no reaccionan de forma inaceptable, que aceptan una solución intermedia, que llegan a un compromiso porque "por algún lugar hay que empezar" o porque "es mejor este pequeño paso que satisface a unes cuantes que no hacer nada". Eses que tienen una comunidad queer a su alrededor... Son eses a les que a mí por momentos me dan ganas de identificar como "hipster queers"

Por otro lado están aquelles que por el hecho de ser/hacer queers reciben palos, a menudo físicos y como mínimo verbales, psíquicos, sociales. Son eses que, debido a su aspecto físico no son capaces de conseguir un trabajo remunerado, y mucho menos un trabajo que tenga que ver con su condición de queers o sus intereses y conocimiento en areas relacionadas con sexualidad y género. Eses que construyen su identidad aparentemente del modo inadecuado y son castigades por ello tanto dentro como fuera del ambiente LGBTQI+. Eses que en lugar de crearse una lista de contactos dispuestes a ser utilizades para abrirles puertas, lo que van adquiriendo con el paso del tiempo es una siempre creciente lista de enemigues y lugares a los que no pueden acceder. Eses a les que se les lee una raza, una etnia, una cultura, un género, una religión, una clase social, un tipo de cuerpo, una edad, una capacidad física y/o mental, un nivel de educación, un lenguaje, una experiencia laboral, una situación familiar, un domicilio en un gueto o la falta del mismo, una higiene, un consumo de alguna sustancia no considerada aceptable... y esa lectura siempre conlleva una pérdida de estatus económico y social (que ya inicialmente probablemente era bajo) y por ello que no sean escuchades. Eses que con sus vidas, sus acciones, su presencia, su forma de comunicarse, su visión crítica intransigente, su mera existencia suponen un desafio a la existencia de les otres queers, una mancha en la comunidad LGBTQI+. Eses que al mismo tiempo son usades como ejemplo, tokenizados, abusades en nombre de la diversidad, de una perspectiva queer, de la dichosa apertura y representatividad, tanto por les miembres más mainstream de la comunidad LGBT+ como por les "queers" del primer grupo. Eses que están aislades, que no tienen comunidades que les apoyen o les incluyen, que se tienen que mover en ambientes en los que encuentran resistencia... Son eses que para mí encarnan en sus propios cuerpos las consecuencias de una identidad, subjetividad y/o método queers. 

Por supuesto que esta división no es estricta ni constante. Una persona puede moverse de una posición a otra una o varias veces a lo largo de su vida. Un grupo puede acceder a un estatus que inicialmente le era negado, o perderlo. Del mismo modo una persona  puede ser leída como pertenenciente al grupo inicial en algunos contextos y al segundo grupo en otros, igual que puede combinar en diferentes relaciones elementos de ambos grupos. No obstante, veo una clara tendencia a que las personas que pertenecen al segundo grupo por lo general no sean capaces de acceder a elementos del primero, y sus posiciones se vean cada vez más fijas en ser aquelles que reciben palos.

Por supuesto que también existen diferencias internas en ambos grupos. Entre les del primer grupo, para mí no hay duda de que algunes son queers como estilo de vida, igual que podrían haber sido hippies en los sesenta o yuppies en los ochenta, son eses queers sin política, sin análisis crítico, sin visión alguna de sus propios privilegios o de las consecuencias de sus acciones. Y luego están eses otres que hacen queer desde una posición que inicialmente es tan privilegiada que les permite elegir según su conveniencia los elementos y los momentos en los que deciden realizar sus luchas o mostrar sus identidades, subjetividades o ideas "queer", y solo por lo general en la forma y el nivel en el que lo desean, siendo por supuesto ciegues a una gran parte de sus privilegios y minimizando o negando el impacto negativo de muchas de sus acciones y su apropiación de experiencias que no les corresponden. Vamos, aquelles que hacen política desde lo alto, que por lo general excluye a les menos privilegiades. Aquelles que se dejan corromper por el sistema y sus propios privilegios, y que por lo general lo niegan.

Entre les del segundo grupo, también hay diferencias. Existen sin duda diferentes grados de marginación, isolación, acoso, discriminación, violencia. Existe una jerarquía entre los distintos elementos por los que se reciben esos palos. No es lo mismo no tener acceso a un trabajo que te guste que no tener acceso a una vivienda y tener que mear en la calle y oler desde lejos porque no puedes lavarte. Algunos elementos son más visibles que otros. Algunos elementos son más constantes que otros. Al mismo tiempo, existe también una clara diferencia entre les integrantes de este segundo grupo con conciencia de ser o hacer queer, y aquelles que ni siquiera saben que sus palos vienen también por ser o hacer queer. 

Sin duda, todas las personas que de algún modo viven, se identifican, actúan, son, piensan o lo que sea de forma no normativa dentro del espectro queer tienen experiencias en las que han sufrido queerfobia, homofobia, a menudo también transfobia, bifobia, intersexfobia y todas las demás formas de discriminación, desde sexismo hasta clasismo. Pero lo cierto es que me estoy cansando de ver que las únicas personas con voz dentro de la comunidad queer en realidad son las más privilegiadas, y las que por lo general viven todas estas fobias e ismos en un grado ínfimo en comparación con aquelles que no son visibles y en cuyo nombre se habla. 


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3 de abril de 2013

Privilegio heterosexual y bisexualidad

Las personas que se identifican como bisexuales disfrutan del privilegio heterosexual.

Y ahora todes a gritarme. ¡QUÉEEEEE! ¡Bifobia! ¡Horror! ¡Una persona que no se identifica como bisexual quiere definir la realidad bisexual! ¡Privilegios heterosexuales yo! ¡¿De qué vas!?

Pero después de desahogaros, permitidme explicarme. Lo sé, lo que he dicho sé que va contra las reglas de la comunidad bisexual. Y sin embargo, después de todo este tiempo cada vez estoy más convencide de que tengo argumentos suficientes para afirmar semejante postulado.

Partiendo de mi propia experiencia, sé que cuando me identificaba como bisexual podía acceder en ocasiones a privilegios reservados a las personas heterosexuales a los que no podía acceder en otras ocasiones en las que también me identificaba como bisexual. Sé que no siempre era voluntario, pero también que en algunas circunstancias era de forma intencionada. Y sé que en muchas otras ni siquiera era consciente de tener semejantes privilegios (como suele suceder, ya que suelen ser invisibles para quienes los tienen). Así que como bisexual he tenido una clara experiencia de acceder a privilegios heterosexuales, y en bastantes momentos de haberlo elegido.

Campaña bisexual negando el privilegio heterosexual 
entre les bisexuales. No se han parado a pensar que 
tal vez los problemas que afectan a las personas 
fotografiadas no tienen siempre relación con la falta 
de privilegio heterosexual, sino con la falta 
de privilegio cis, de privilegio de clase, de privilegio 
de cuerpo y estilo normativos y demás.
Esto, como digo, va en contra del dogma bi. Aparentemente para ser une "verdadere activista bi" hay que negar este acceso ocasional al privilegio heterosexual. Los motivos que esgrimen en la comunidad bi tienen que ver con insistir en separar las dos identidades. Vamos, que une heterosexual es heterosexual el 100% del tiempo y une bisexual es bisexual el 100% del tiempo, nada de un 40% homosexual o un 93% heterosexual. Y vale, muy bien, les bisexuales son 100% bisexuales todo el tiempo si así se identifican, pero, ¿acaso eso es igual a no ser leídes como heterosexuales o como homosexuales en muchas ocasiones? ¿Acaso eso es igual a no disfrutar de los privilegios de otras identidades? Para mí sin duda no. Y en mi experiencia personal no lo he vivido así.

También sé que el motivo por el que se lucha contra la expresión de esa experiencia que expongo aquí tiene que ver con los problemas de invisibilización y negación que sufren las identidades no monosexuales. Una persona con identidad bisexual no disfruta de forma permanente y constante del privilegio heterosexual, y en principio nunca del privilegio monosexual, además de sufrir varios tipos de fobias, entre ellas una especialmente dirigida hacia ella: la bifobia. Tiene que combatir la negación de su identidad, su invisilización, la marginación de su sexualidad, de su experiencia, de su pasado, de su presente y demás. Ya lo sé.

Pero la bifobia, la invisibilización y el carecer teóricamente siempre del privilegio monosexual no pueden ser pretextos que motiven la negación de la existencia de un privilegio al que que se tiene acceso. Para mí hay un problema en la política bisexual que, por no caer en tópicos y estereotipos y por combatir esos problemas inherentes que encuentra, decide negar vivencias que son evidentes (y reales) para una gran parte de les integrantes de la propia comunidad, y también que son visibles para sus aliades de otras comunidades bajo el abanico no cisheteronormativo.

Negar el privilegio heterosexual tiene para mí consecuencias nefastas. Una evidente es que lleva a que muchas personas con identidades homosexuales desconfíen de la política bisexual. Les que se entienden como homosexuales por lo general opinan que elles no disfrutan con la misma facilidad del acceso al privilegio heterosexual que las personas bisexuales. Como personas desprivilegiadas en cuanto a ese privilegio es comprensible que desconfíen de aquelles que niegan que lo tienen, cuando resulta visible que no es así.

Y sí, las personas homosexuales tienen acceso al privilegio heterosexual en determinadas circunstancias, pero por lo general no en el mismo grado que las personas bisexuales. El hecho de que disfruten por otra parte del privilegio monosexual, igual que lo hacen las personas que se identifican como heterosexuales, no es un motivo para que se niegue su posición desprivilegiada en cuanto al privilegio heterosexual, también en una comparación con las personas bisexuales. 

Aunque, como digo, las personas homosexuales no creo que accedan necesariamente todo el tiempo y de forma permanente al privilegio monosexual, del mismo modo que tampoco creo que a las personas bisexuales se les niegue todo el tiempo y de forma permanente semejante acceso.

Una cosa que me llama la atención de todas estas políticas identitarias y que no veo nombrado en los textos que leo es esa forma de entender los privilegios de forma estática, igual que hacen con las identidades. Un privilegio aparentemente se tiene o no se tiene. Y si se tiene, se tiene todo el tiempo, en toda situación, en todas las relaciones. Y si la experiencia para algunes muestra que no es así, es igual, porque el caso es que por principio ese privilegio pertenece de forma estática a esa identidad, que también es estática.

Así, desde la política bisexual se trabaja con este esquema:

bisexual = falta de privilegios
heterosexual = privilegio heterosexual y privilegio monosexual
homosexual = privilegio monosexual

Y desde la política homosexual se trabaja desde este otro:

homosexual = falta de privilegios
heterosexual = privilegio heterosexual
bisexual = privilegio heterosexual

Olvidando todes, por supuesto, aquellos otros privilegios que en la imaginación del movimiento mainstream (que en sí es cisexista, racista, clasista, nacionalista, pro-monógamo, etc.) todes sus miembres aparentemente comparten (por mucho que no sea así), como el privilegio cis, el privilegio blanco, etc.

Los privilegios son así pues estáticos en vez de situacionales, temporales, relacionales.

Con ello veo que surge otro problema. Aparentemente en esta visión estática, ambos grupos encuentran al enemigo común (y con razón) entre les heterosexuales. Pero luego las diferencias surgen. Si el acceso a un privilegio tiene que ser constante, les bisexuales negarán que tienen privilegio heterosexual, igual que muches homosexuales niegan que tienen privilegio monosexual (si es que conocen la palabra). Pero yo quiero insistir aquí en el hecho de no poder disfrutar de un privilegio todo el tiempo, en toda situación y en todas las relaciones, no es lo mismo que no disfrutarlo. En mi óptica más bien es una cuestión de grado.

Así creo que las personas que usan políticas identitarias se beneficiarían de utilizar un esquema como este:

heterosexual = privilegio heterosexual y privilegio monosexual virtualmente siempre
bisexual = privilegio heterosexual en grado variable y privilegio monosexual casi inexistente
homosexual = privilegio monosexual en grado variable y privilegio heterosexual casi inexistente

Acaba con el
privilegio heterosexual
Volviendo para terminar a mi experiencia... Cuando me identificaba como "bisexual", mientras tenía relaciones que desde fuera eran vistas como "heterosexuales", podía en muchas ocasiones elegir privilegios que no estaban disponibles para mí cuando tenía relaciones que desde fuera eran vistas como "homosexuales". En muchos casos ni lo elegía, simplemente sucedía. Cuando me identificaba como "homosexual", en algunos casos también podía acceder a privilegios reservados a les heterosexuales, o bien ocultando mi identidad o bien siendo leíde de forma errónea. ¿A quién le beneficia que niegue tales hechos? Desde luego no a les que carecen de forma virtualmente constante de ese privilegio. Pero tampoco a les bisexuales que desean ser conscientes de sus privilegios y crear una política más igualitaria, luchando entre otras cosas contra el privilegio heterosexual.

En lugar de seguir por los mismos derroteros, la política bisexual debería centrarse en combatir los elementos que crean problemas a las personas bisexuales: la bifobia, la invisibilización, el monosexismo. Pero no hacerlo a costa de negar privilegios a los que sí que tienen acceso y mostrar solidaridad con aquelles que realmente carecen de ellos.


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26 de marzo de 2013

Ni... ni... y mi homofobia extrema


Parece ser que el nuevo nombre de mi blog, NI QUEER NI LGBT = IDENTIDAD, provoca a bastantes personas. Por lo que me dicen, al ver el título muches creen que es una proclamación de homofobia extrema. Vamos, que me ven como alguien que está invitando a exterminar a toda persona que no sea heterosexual y cisgénero. Entienden que lo que escribo es que no me gustan ni les queers ni los gays ni las lesbianas ni les bisexuales ni las personas trans* ni nadie que alguna vez haya podido acercarse a una bandera con el arcoíris y que es así porque debo hablar desde una perspectiva cisheteronormativa. O tal vez que lo que estoy intentando hacer es reunir a un grupo que reniegue de la existencia de cualquier otra cosa que la heterosexualidad normativa.

Esta expresión "ni... ni..." del español tiene equivalente exacto en un montón de lenguas: en inglés "neither... nor...", en francés "ni... ni...", en danés "hverken... eller...", en italiano "né... né...", en alemán "weder... noch...", en sueco "varken... eller", en portugués "nem... nem...", en noruego "verken... eller...", etc. Incluso en los idiomas no indoeuropeos que conozco existe algo similar.

Aún así, curiosamente, algunes hablantes aparentemente no comprenden su significado. O más bien, la realidad es que no quieren comprenderlo. Ven que alguien pone algo que indica negación ante una palabra relacionada con "homosexual" y no necesitan leer más. Si dices no al movimiento gay, eres homófobe. Si dices no a la normatividad queer, eres queerófobe. No hay más que discutir.

Esto para mí solo confirma una vez más mis argumentos. Solo hay una forma aceptable desde la imaginación colectiva "gay" para hablar sobre sexualidad, orientación, género. La forma en positivo y desde las identidades. La forma desde un discurso binario en el que se ES o hetero o homo, o lgbt o queer, o cis o trans*, o hombre o mujer, o monosexual o bisexual, o...

Pues no quiero. No voy a hablar ni en positivo ni desde identidades que definen lo que soy, no soy o puedo ser.

Le preguntaba a una persona que comentaba en Facebook en público esto mismo, si le parecería "racismo extremo" decir "este blog no es ni blanco ni negro", si lo entendería como una negación de la existencia del color blanco o el negro, o como una invitación a borrar esos colores en lugar de una expresión para indicar que hay cientos de grises y cientos de rojos, naranjas, verdes, azules, marrones y demás colores. No recibí respuesta a mi pregunta, e intuyo el motivo. "Ni blanco ni negro" invita a pensar en los demás colores, o si se es cuadriculade, al menos en los grises "intermedios". "Ni queer ni lgbt+" visto desde la perspectiva mayoritaria del movimiento identitario homosexual deja sin saber qué pensar, porque en esa óptica no hay nada fuera de las identidades y los binarismos. O todavía peor, hace pensar que nadie que no sea heterosexual y cisgénero puede rebelarse en contra de conceptos (y las políticas que se esconden en ellos) como lgbt+ o queer


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